Once

30 agosto 2006

JUNO


Juno, nombre romano que adoptó la diosa griega Hera, para los que desconocen de mitología, se trata de la diosa de la maternidad en la mitología romana. Hija de Saturno y de Ops. Fue esposa de Júpiter con el que tuvo dos hijos, Marte, dios de la guerra, y Vulcano, dios del fuego y los metales. Fue una diosa mayor en la mitología romana y formó parte, junto a Júpiter y Minerva, de la Triada Capitolina, un importante culto romano.
En fin, todo ello viene a colación de que "Juno" es el nombre de una perra pastor alemán que compartió conmigo el escaso tiempo que dura la infancia. Era un ser bueno, leal y noble, además de poseer una gran belleza e inteligencia. Quizá pueda sonar exagerado, pero solo aquellos que han tenido perros y la ocasión de tener una estrecha convivencia con ellos, saben de lo que estoy hablando.
La complicidad que puede desarrollar un niño de diez años con un perro puede superar la imaginación de cualquier adulto. Recuerdo, al regresar del colegio, cansado de escuchar a un aburrido profesor, que siempre te cuenta lo mismo, y que, además, no te deja hablar en clase de cosas más intreresantes con tus compañeros, el momento de pulsar el timbre y escuchar unos pequeños claqueteos en el parqué que me daban la pista de que Juno se acercaba tras la puerta. Entonces mi madre abría y Juno, buscando con su hocico mi mano, me suplicaba una caricia mientras no dejaba de agitar el rabo. A veces la exaltación era tal que se le escaba algún aullido. Yo dejaba la cartera llena de libros cogía la correa del perro y la exaltación de Juno se disparaba realizando todo tipo de cabriolas y sonidos. Era un momento mágico en el que un sentimiento de felicidad invadía a todos los que lo presenciábamos.
A veces piensas: ¿como puede ocurrir que alguien tan vivo deje de existir?
Solo quería dedicar este pequeño homenaje a alguien tan especial como lo fue ella para mi. Donde quiera que estés, Juno, te mando esas caricias que me suplicabas y mil paseos por el parque.

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Una mañana perfecta


Se cuelan finos hilos de luz entre las lamas de madera de las contraventanas, es temprano, pero es que junio es lo que tiene, amanece pronto y el sol ilumina con fuerza desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde.

He dormido profundamente, me levanto con renovadas fuerzas y todo un fin de semana por delante para hacer millones de cosas que tengo en la cabeza. Abro las contraventanas y, tras un pequeño ajuste de mis pupilas a la intensa luz de aquella mañana, observo el inmenso horizonte que me ofrece el Mediterráneo, salpicado de pequeños islotes. Me dispongo a darme una refrescante ducha, disfrutar de un buen desayuno para, a continuación, comenzar mis labores botánicas. He de mirar como evolucionan los hibiscus, jazmines, madreselvas, lantanas, bignonias, buganvillas...

El sol quema mi espalda y me caen goterones de sudor por la frente mientras remuevo un poco la tierra, que quedó apelmazada por la tormenta de ayer noche. Decido que es la hora de tomarse un respiro. Tomo una refrescante cerveza en mi jarra de barro escarchada y me siento bajo la sombra de la pequeña pero frondosa Palmera de Guadalupe (Brahea edulis). Entonces se detiene el tiempo y observo el contraste que me ofrece el manto verde de la grama con el azul añil del cielo y el mar. Es curioso, pero los colores que más abundan en la naturaleza son los más bonitos...¿o quiza me parecen los más bonitos por que son los que más abundan?

Cuando me encuentro inmerso en mis reflexiones oigo una voz... "¡la comida esta lista!" Entonces es cuando mis papilas gustativas se encienden y pienso en el sabroso atún fresco que hay para comer, por no hablar de la fantástica ensalada de hortalizas caseras, aderezadas como sólo ella sabe...

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La noche, Jazz y Madrid


Cuando se sale a dar una vuelta en la noche madrileña desde luego que las opciones son muchísimas pero también somos muchos lo que desconocemos la amplia oferta que nos ofrece Madrid... infinidad de sitios que ver y cosas que hacer para pasar una deliciosa noche.

Como supongo que a todos nos pasa cuando empezamos a tener añitos, desciende la "fiebre de la noche", y aunque nos sigue gustando, ya no es ese ánimo excesivo de aguantar la noche por aguantar... Meterse en apretados locales llenos de humo con la música atronadora y donde uno de tus principales metas es llegar hasta la barra para pedir una copa.

Pues bien, para todos aquellos que ya estais un poco aburridos de ese plan os aconsejo frecuentar locales de música en vivo. En mi caso tengo una especial "querencia" por el Jazz. Este fin de semana, y además puente de La Paloma, disfruté de un par de locales que me dejaron agradablemente sorprendido: Calle 54 Club, para aquellos que no les importa pagar 10€ por una copa mientras escuchan buena música en un establecimiento de impecable aspecto, en Paseo de la Habana 3, y café Jazz PopularArt, local mucho más pequeño y aspecto bastante menos esmerado, pero con una atmósfera muy agradable y precios más populares, en la calle Huertas muy próximo a la plaza de Santa Ana.

Un par de cervezas, la atmósfera que genera el directo de la buena música y, por supuesto, la buena compañía, puede hacer de esa noche algo muy especial...¿verdad Caniha?

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Luz y color


Como leí en algun sitio, el color vale y tiene razón de ser según la luz que lo ilumine. Si observamos un objeto, el color que vemos depende de las propiedades del material, el tipo de luz que lo ilumina y las características de la visual individual del observador. Al percibir el color entran en juego nuestras propias vivencias y sensaciones, inclusive evocaciones.

Pues bien aquí os muestro un cuadro que hace buena gala de eso que llamamos "color" y "luz". La verdad es que a veces la fotografía traiciona... y bastante, teniendo en cuenta que solo podemos colgar 20kb. Los colores y la luz que apreciaréis en la foto poco tienen que ver con la realidad. De la resolución ni hablamos.

Soy un auténtico analfabeto de la pintura, y en cuanto a lo que pinto, soy completamente autodidacta. Pero sí tengo claro que las cosas que más valoro en un cuadro son la luz y el color, aunque no hago feos a los cuadros que solo tienen dos o tres colores con tonalidades sabiamente manejadas pues igualmente son capaces de despertar el interes de nuestras retinas.

Es muy probable que por ello sea la corriente de pintura Impresionista la que más me guste. Digamos que mi poco depurado, y aun menos trabajado estilo, se encontraría más proximo a esta espectacular manera de crear gusto a la vista, ya que también uso de la exaltación de la luz y el color, elementos que, por otro lado, considero tan importantes como lo son los volúmenes y las formas para la escultura, o el vocabulario y la sintaxis para la literatura, o los espacios para la arquitectura. Supongamos suprimir cualquiera de estos elementos en las respectivas artes y podríamos concluir que un cuadro sin color ni luz es una mutilación salvaje.

Os aseguro que pintar es una experiencia sublime. A veces me he pasado más de 8 horas seguidas pintando sin acordarme tan siquiera de comer... solo escuchando una buena música, con mis pinceles, óleos y ese ligero tufillo a trementina. Animaos coger un pincel y un lienzo blanco...

Ahh, espero que el cuadro os guste (fue el tercer cuadro que pinté).

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Hola Mundo


Hoy, día de subida de tipos, en un cuartillo de punto, inauguro este pequeño espacio que me pertenece dentro del infinito... ¡y gratis!, sin tener que subrrogarme a una hipoteca para poder pagarlo.

Creo que el acontecimiento en sí es suficientemente importante como para dedicarle en exclusiva mi primera intervención por aquí. Ante todo quisiera dar las gracias a alguien muy especial, y que llamaré "Caniha" para mantener su anonimato, ya que tenemos un pacto tácito para no desvelar nuestras identidades en nuestras respectivas cyberparcelas. Ella ha sido la persona que me ha dado a conocer esta página, y espero que me vaya revelando pequeños trucos para hacerlas cada vez más agradables a la vista. En cuanto a los contenidos espero que, con ayuda de mi ingenio y fortuna, os resulten actuales y, desde luego, interesantes.

Como aperitivo quiero compartir con todos mis lectores, si es que alguien me lee, aparte de mi Caniha, esta foto que me encanta y que me inspira muy buenas vibraciones. Estareis conmigo en que pocas cosas inspiran tanto como una barquita en el mar. Por cierto, ya sabeis que el verde es el color de la esperanza... ¿Queréis navegar en ella? Pues, ¿a que esperais?, subíos y veamos que nos depara el próximo puerto, que ni yo mismo conozco, pues aqui se sube sin brújula ni sextante.

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