Once

27 septiembre 2006

Tulipanes




Alguien me comentó que le gustaban los tulipanes y claro, estar en Amsterdam y no ver uno de sus productos nacionales sería un despropósito.
Así que me dispuse a recorrer las calles más centricas de la capital holandesa y cual fue mi sorpresa al descubrir la calle Spuistraat que discurre junto al canal Singel, uno de tantos que se pueden encontrar por Antwerpen. Tened en cuenta que esta ciudad, como la totalidad país, se encuentra bajo el nivel del mar y de no ser por los diques que contienen al mar del Norte, presentaría un aspecto bien diferente, aunque la existencia de tanto canal ya nos da una pista de que no estamos en alta montaña.
Pues bien, a esta calle asoman infinidad de kioscos formando lo que se conoce como el "Bloemenmarkt" o mercado de flores. En él podreis encontrar todo tipo de bulbos, rizomas, cañas, esquejes y semillas de infinidad de plantas. Entre todas estas plantas destacan los coloridos tulipanes de los que me sorprendió la infinidad de especies, de hecho, en algún sitio he leído que son mas de 5000 las especies existentes agrupadas en 15 familias.
Si tenéis un jardin y os gusta el colorido pasaros por esta calle, de la que os pongo una foto, y surtiros bien para hacer de la próxima primavera una estación explosiva.
Por cierto, yo claro que compré tulipanes, y por supuesto, también lo hice para quien me habló de ellos. Espero que los disfrutes canija.

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11 septiembre 2006

Capitan Morgan


Las 0.30, en La Marina ya esta listo el barco. Un velero de la casa Jeanneau de 43 pies de eslora, osea, algo más de 13 metros de longitud, tres camarotes y dos baños. Todo dispuesto para soltar amarras y emprender la travesía con rumbo a la isla de Formentera, caracterizada por sus bonitas playas y su paisaje agreste.

La travesía se presentaba de lo mas prometedora ya que en lo que climatología se refiere era ideal, pero con el inconveniente del escaso viento que no conseguía inflar la mayor y la génova para impulsarnos hacia nuestro destino con celeridad.
Navegar de noche, siempre y cuando no haya problemas de calado, no implica mayor dificultad que hacerlo de día. Para ello, con ayuda de un GPS y un plotter, el piloto automatico hace las veces de estupendo patrón y nos conducirá hasta destino mientras uno disfruta del paisaje de infinito horizonte.
La travesía resultó fascinante, ya que toda una serie de elementos se conjugaron para que resultara de lo más placentera. La luminiscente luna llena, la mar en calma y una ligera brisa ayudaba a la embarcación en su desplazamiento con rumbo a las Pitiusas. La noche se presentaba larga en tanto en cuanto debía permanecer en cubierta hasta las 4.00h, hora en que me relevarían en mi función de evitar abordar a otra embarcación. Lo cierto es que pasó el tiempo rapidamente y hasta las 5.00 no quise despertar a mi relevo. Llegada esa hora me acosté en el camarote de popa y a las 7.00 decidí subir para no perderme el amanecer en medio del mar. Así fue como a eso de las 7.20 de la mañana el sol hizo su aparición por el horizonte y me dio la oportunidad de recoger, entre otras, la instantánea que aquí podeis contemplar. Unos minutos más tarde un grupo de delfines jugaron, con la alegría que les caracteríza, en la proa del barco y me saludaron con sus miradas.
Fue una noche mágica a bordo del Capitan Morgan.
La vida esta llena de estos pequeños regalos que yo atesoro cuidadosamente ya que son los que ayudan a compensar los malos momentos, que sin duda también existen.

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