Once

11 septiembre 2006

Capitan Morgan


Las 0.30, en La Marina ya esta listo el barco. Un velero de la casa Jeanneau de 43 pies de eslora, osea, algo más de 13 metros de longitud, tres camarotes y dos baños. Todo dispuesto para soltar amarras y emprender la travesía con rumbo a la isla de Formentera, caracterizada por sus bonitas playas y su paisaje agreste.

La travesía se presentaba de lo mas prometedora ya que en lo que climatología se refiere era ideal, pero con el inconveniente del escaso viento que no conseguía inflar la mayor y la génova para impulsarnos hacia nuestro destino con celeridad.
Navegar de noche, siempre y cuando no haya problemas de calado, no implica mayor dificultad que hacerlo de día. Para ello, con ayuda de un GPS y un plotter, el piloto automatico hace las veces de estupendo patrón y nos conducirá hasta destino mientras uno disfruta del paisaje de infinito horizonte.
La travesía resultó fascinante, ya que toda una serie de elementos se conjugaron para que resultara de lo más placentera. La luminiscente luna llena, la mar en calma y una ligera brisa ayudaba a la embarcación en su desplazamiento con rumbo a las Pitiusas. La noche se presentaba larga en tanto en cuanto debía permanecer en cubierta hasta las 4.00h, hora en que me relevarían en mi función de evitar abordar a otra embarcación. Lo cierto es que pasó el tiempo rapidamente y hasta las 5.00 no quise despertar a mi relevo. Llegada esa hora me acosté en el camarote de popa y a las 7.00 decidí subir para no perderme el amanecer en medio del mar. Así fue como a eso de las 7.20 de la mañana el sol hizo su aparición por el horizonte y me dio la oportunidad de recoger, entre otras, la instantánea que aquí podeis contemplar. Unos minutos más tarde un grupo de delfines jugaron, con la alegría que les caracteríza, en la proa del barco y me saludaron con sus miradas.
Fue una noche mágica a bordo del Capitan Morgan.
La vida esta llena de estos pequeños regalos que yo atesoro cuidadosamente ya que son los que ayudan a compensar los malos momentos, que sin duda también existen.

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2 Comments:

Blogger La Luciérnaga said...

Debería usted comentar los magníficos bulbos de tulipán Rembrandt que pueden encontrarse en las esquinas de Amsterdam, o la belleza del cielo dominical de Toledo o cualquiera de las bellas historias que rondan su cabeza.

Tiene abandonados a sus seguidores, querido Dicks! No nos haga esto ;(

4:56 p. m.  
Blogger Dickens said...

Gracias estimada seguidora, pero dudo mucho que, aparte de usted, nadie mas me eche en falta...Pero esa no es la cuestión pues en realidad, mientras ud. me lea, me doy por más que satisfecho.

9:18 p. m.  

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